El presidente de Cuba, Miguel Díaz-Canel, afirmó este jueves que su país está dispuesto a entablar un diálogo con Estados Unidos, siempre que sea sin presiones, sin precondicionamientos y desde una posición de respeto a su soberanía e independencia, en un contexto de crecientes tensiones con la administración de Donald Trump.
La declaración se da en medio de una fuerte escalada de presión por parte del gobierno de Estados Unidos, que ha multiplicado amenazas contra la isla, incluyendo la posibilidad de imponer aranceles a países que suministren combustible a Cuba y frenar envíos de petróleo esenciales para su economía.
Díaz-Canel insistió en que cualquier conversación con Estados Unidos debe respetar la igualdad de condiciones y no injerir en los asuntos internos de Cuba, rechazando así las medidas coercitivas y acusando a la administración estadounidense de una política agresiva.
Las tensiones se han traducido en una crisis energética severa en la isla, con prolongados apagones y desabastecimiento de combustible tras restricciones a suministros energéticos, situación que el Gobierno cubano ha calificado de “bloqueo energético” por parte de Estados Unidos.
Aunque el diálogo aún no se ha materializado formalmente, países mediadores e intercambios de mensajes entre funcionarios de ambos lados sugieren un posible acercamiento diplomático si se logra establecer un ambiente de respeto mutuo.



