Mientras Adrián Villar comienza a cumplir los nueve meses de prisión preventiva dictados por el Poder Judicial por la muerte de Lizeth Marzano, su expareja ha decidido dar un paso al frente para intentar recuperar su presencia digital.
Tras cerrar sus perfiles el pasado domingo debido a la ola de críticas —especialmente tras su tensa entrevista con Milagros Leyva—, la influencer ha tomado una decisión inesperada: Reactivar sus redes sociales justo cuando se confirmó el traslado de su expareja al penal Miguel Castro Castro.
A pesar de su regreso, la joven mantiene los comentarios desactivados. Esta medida busca evitar los ataques de los usuarios que la acusan de presunto encubrimiento y señalan las contradicciones en su testimonio.
Busca el retorno de las marcas
Este movimiento es visto por expertos en marketing digital como un intento desesperado por limpiar su imagen y recuperar los contratos publicitarios que perdió a raíz del escándalo.



