Al menos 159 niños han fallecido en Bangladesh durante el último mes a causa de un brote de sarampión, en lo que autoridades sanitarias califican como la crisis más grave de esta enfermedad en los últimos años.
De acuerdo con el Ministerio de Salud, a través de la Dirección General de Servicios de Salud (DGHS), desde el 15 de marzo se han reportado 11 133 casos sospechosos, de los cuales 1 599 han sido confirmados por laboratorio.
La situación continúa agravándose. Solo en las últimas 24 horas se registraron seis muertes sospechosas y 693 nuevos ingresos hospitalarios, lo que refleja la rápida propagación del virus.
Según el último boletín oficial, cerca del 90 % de los contagios corresponde a menores de cinco años que no contaban con el esquema completo de vacunación. Además, alrededor del 34 % de los casos afecta a lactantes de entre seis y nueve meses.
La capital, Daca, se ha convertido en el epicentro del brote. La alta densidad poblacional en asentamientos informales ha facilitado la transmisión del virus, mientras los hospitales operan al límite de su capacidad.
Desde organismos internacionales advierten que el desabastecimiento de vacunas ha sido un factor clave. “La falta de vacunas ha dado lugar, como se temía, a un brote”, señaló Rana Flowers, representante de UNICEF en Bangladesh, durante el lanzamiento de una campaña de inmunización de emergencia que busca proteger a 1,2 millones de niños en 30 subdistritos.
El contexto político también ha influido en la crisis. La inestabilidad tras la caída del gobierno de Sheikh Hasina en 2024 y la posterior administración interina de Muhammad Yunus generaron una paralización administrativa que afectó el suministro de vacunas y la continuidad de campañas preventivas.
Especialistas advierten que la cifra de fallecidos podría aumentar en los próximos días, mientras se procesan más pruebas en laboratorios de la capital. En tanto, organizaciones como Save the Children han instado a las autoridades a reforzar de manera urgente la cadena de distribución de vacunas para contener el brote.




