El gobierno de Estados Unidos autorizó de manera temporal la compra de petróleo ruso sancionado que actualmente se encuentra en buques en alta mar, como parte de una medida para estabilizar el mercado energético global en medio de la guerra en Irán.
El secretario del Tesoro, Scott Bessent, explicó que la autorización estará vigente hasta el 11 de abril y se aplicará únicamente al crudo que ya está en tránsito. Según indicó, la decisión busca reducir la presión sobre los precios del petróleo sin generar un beneficio financiero significativo para Rusia.
La medida se produce en medio de la tensión en el estrecho de Ormuz, una ruta clave por donde circula cerca de una quinta parte del petróleo mundial. Los recientes ataques a buques en la zona y el bloqueo parcial del paso marítimo han elevado el precio del crudo por encima de los 100 dólares por barril.
La decisión de Washington generó reacciones en Europa. El presidente de Francia, Emmanuel Macron, advirtió que relajar las sanciones energéticas podría debilitar la presión internacional sobre Moscú en el contexto de la guerra en Ucrania.
En paralelo, organismos internacionales como la Agencia Internacional de la Energía anunciaron la liberación de reservas estratégicas de petróleo para compensar la reducción del suministro global y evitar un mayor impacto en la economía mundial.




