A tres décadas de su lanzamiento, Pokémon continúa consolidándose como la franquicia multimedia más rentable del planeta, con un impacto que trasciende videojuegos, series, cartas coleccionables y competiciones internacionales. Nacido en Japón en 1996, el universo creado por Satoshi Tajiri evolucionó de dos cartuchos para Game Boy a un fenómeno cultural con miles de millones de seguidores en todo el mundo.
El éxito de la saga se basa en su esencia social: intercambiar, competir y compartir experiencias entre jugadores. Con más de 90.000 millones de euros generados desde su creación, Pokémon ha superado ampliamente a otras franquicias globales del entretenimiento, expandiéndose hacia el anime, películas, juegos de cartas y más de un centenar de títulos oficiales.
El fenómeno volvió a crecer exponencialmente en 2016 con el lanzamiento de Pokémon GO, que llevó la experiencia al mundo real mediante realidad aumentada y alcanzó cientos de millones de descargas. Desde entonces, la comunidad competitiva también se ha fortalecido con torneos internacionales que reúnen a miles de participantes.
Treinta años después, Pokémon sigue vigente gracias a su capacidad de innovar sin perder su esencia: una experiencia colectiva que combina nostalgia, estrategia y comunidad, atrayendo a nuevas generaciones de jugadores y manteniendo su impacto cultural a nivel mundial.



