Argentina vive una jornada de paralización nacional tras la huelga general convocada por la Confederación General del Trabajo (CGT) en rechazo al proyecto de reforma laboral promovido por el presidente Javier Milei. La medida de fuerza afecta el transporte público, la actividad comercial y diversos servicios estatales, en medio del debate legislativo que se desarrolla en la Cámara de Diputados.
El paro fue respaldado por múltiples sindicatos y organizaciones sociales, que califican la propuesta como “regresiva” y aseguran que reducirá derechos laborales. La iniciativa ya recibió media sanción del Senado, pero enfrenta un escenario incierto en el Congreso debido a la fuerte oposición sindical y política.
Uno de los principales impactos se registra en el transporte, con la suspensión de trenes, metro y la mayoría de líneas de buses tras la adhesión de gremios como La Fraternidad y la Unión Tranviaria Automotor. Asimismo, más de 400 vuelos fueron cancelados, afectando a miles de pasajeros y operaciones de carga en todo el país.
La huelga también provocó el cierre de bancos, escuelas públicas y diversas oficinas estatales, mientras que los servicios de salud operan únicamente para emergencias. Aunque algunos comercios abrieron sus puertas, la escasa circulación de personas redujo considerablemente la actividad económica.
Dirigentes sindicales señalaron que la reforma prioriza restricciones a los derechos de los trabajadores y advirtieron que continuarán las medidas de presión si el proyecto avanza. Pese al clima de tensión, la Confederación General del Trabajo de la República Argentina evitó convocar movilizaciones masivas para reducir riesgos de enfrentamientos y posibles intervenciones policiales.



